Después de todo creo que la vida es un ir y venir de personas, algunas se marcharán en contra de su voluntad y otras se irán dejando un enorme vacío tras ellas. Sin embargo seguiremos adelante ya que no queda más remedio, pero con él todo es diferente, a él no podría dejarlo ir.
jueves, 20 de marzo de 2014
Capítulo 21.
Me paso el resto del día pensando en esa última sonrisa, sopesando todos los significados que puede tener, buenos y malos. Pero he llegado a la conclusión de que debería ser algo bueno, me ha sonreído porque ha querido. Lo que no sé es por qué, ¿qué pretendía transmitir exactamente? Llevo desde que he llegado a casa mirando mi móvil, pensando una y otra vez si debería hablar a Rubén, pedirle una explicación, pero no tengo las agallas suficientes, la idea de que pueda rechazarme me mata. Porque, los tíos son un mundo a parte, podría ser que simplemente se estuviese riendo de cualquier chorrada que otro le había dicho y yo no había oído.
Ya son las siete de la tarde y llevo demasiadas horas dándole vueltas, imaginando conversaciones en mi cabeza que nunca sucederán, porque no soy lo suficiente valiente como para acercarme a su grupo de amigos y decirle que necesito hablar con él, que no aguanto más sin tenerle cerca, que necesito sus abrazos y ver su perfecta sonrisa de cerca.
De pronto aparece su nombre en la pantalla de mi móvil, lo cojo rápidamente y escucho su voz al otro lado de la línea:
- Hola Elena, no sé ni siquiera porqué te estoy llamando, solo que de repente necesitaba decirte que te echo de menos, oler tu colonia de vainilla y escuchar tu risa. Nuestras conversaciones hasta las tantas y nuestras chorradas. Pérdoname por haberte dicho todo eso aquella tarde, estaba demasiado confundido, fui un egoísta de primera, lo siento Elena, lo siento. Mañana te busco en el recreo ¿vale? Te.. te quiero.
Me quedo completamente bloqueada y no me da tiempo a responderle, ya que él cuelga justo después de ese 'te quiero'. Una sonrisa me ilumina la cara de oreja a oreja, ¿cómo puede ser tan genial? No puedo esperar hasta mañana para verle, pero no me queda otra ¿no? o si. Me peino un poco y salgo de casa hacia la parada del autobús. Necesito abrazarle ya y decirle que no le guardo ningún rencor, que esa disculpa me ha cautivado completamente y que está todo bien,,que estamos bien.
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