sábado, 26 de octubre de 2013

Capítulo 12.

Rubén se quedó ahí, observando como Elena se alejaba, esa chica era diferente desde luego, pero debía haberlo pasado mal, muy mal, a esa edad nadie es tan maduro si no ha sufrido. Pero no pudo pensar mucho tiempo en eso, porque se le acercaron dos chicas, había hablado un par de veces con ellas, pero eran dos más, sin importancia, seguro que habían hecho una apuesta a ver cual de ellas conseguía liarse con él, pero no estaba de humor para moscardones a si que hizo como que miraba la hora y se excusó con que llegaba tarde a comer, a las chicas no las importó, tenian su whatsapp, podían acosarle el resto de la tarde.

No había sido su mejor día, hace tiempo que no veía las cosas como todos sus amigos, para el todo era peor, más negro, le encantaría seguir teniendo esa capacidad de pasar de todo, de ir de tía en tía. Pero no puede, tiene el humor por los suelos. Por eso le encanta hablar con Elena, siente que es la única que le comprende, esa chica es diferente, la miras a los ojos y ves que están tristes y hundidos, parece rota, pero no va a dejarla sola, puede que él no esté pasando por su mejor etapa, pero Elena le necesita y él va a estar ahí.

En otro barrio de la ciudad..

No puedo parar de darle vueltas a todo en mi cabeza, no sé ni que lo que siento ni lo que pienso, sigo queriendo a Dani ¿no?  ¿o ya no? . ¿Y Rubén qué? ¿es algo o no es nada? Cada vez me conozco menos, ya me he cansado de pararme a llorar y dormirme llorando noche tras noche, no tengo ganas de pensar, ni de respirar, solo de dejar el tiempo pasar, que la vida siga su ritmo que yo me dejaré llevar.

jueves, 17 de octubre de 2013

Capítulo 11.

Cuando sonó el timbre de la última clase fuí como una bala hacia la salida, quería volver a ver a Rubén, quería volver a sentir que todo iba bien.
Me quedé un par de metros más allá de la puerta, mirando el móvil, haciendo tiempo. Sentí unos brazos que me abrazaban por detrás y escuché que me susurraba mi nombre al oído, me giré y nos quedamos mirándonos a los ojos, ajenos a todo, sin que importara nada más. Nunca había observado esos ojos verdes tan de cerca, eran preciosos, en la vida había visto algo igual, no podía dejar de sonreír, creo que ninguno de los dos sabía muy bien que estaba pasando, pero no importaba.

Rubén empezó a hablarme, muy bajito, como si fuera lo más sincero que había dicho nunca.
+ Elena, lo creas o no desde ese día en el que hablamos por primera vez has cambiado y la manera de ver las cosas. Con una sola mirada me has comprendido perfectamente, mucho mejor que un amigo de toda la vida. Gracias, por cambiarlo todo.

Antes de que pudiera articular palabra me abrazó, bien fuerte, como si no quisiera despegarse de mi nunca. Me hizo sentir inmensamente feliz, pero notaba que él no estaba tan bien, había algo que en este momento le hacía daño a si que me aparté un poco, le volví a mirar a los ojos y susurré:

- Rubén, puede que no hablemos desde hace mucho tiempo, pero te conozco, conozco esos ojos y sé que no estás bien. Sea lo que sea recuerda que a mi no me vas a perder ¿de acuerdo?

Le di un beso en la mejilla, sonreí y me fui hacia la parada del autobús con la cabeza llena de preguntas.

sábado, 12 de octubre de 2013

Capítulo 10.

Cuando llegué a mi casa, simplemente me tiré en mi cama y allí me quedé el resto del día me dolía la cabeza, no sabía si del catarro o de tanto llorar,  también me dolía la tripa, estaba echa una mierda si, y no me desperté hasta el día siguiente a las 5 de la mañana, fueron pasando las horas entre libros y apuntes hasta que por desgracia, llegó el lunes.

Llegué al instituto un par de minutos antes que de costumbre a si que había mucha gente en la puerta, pero como cada día, no me saludó nadie a si que fui directamente a mi clase y me senté.

La mañana se me hizo eterna, en ninguna de las clases de hoy coincidía con Rubén. Por fin sonó el timbre del recreo, salí despacio hacia el patio, ahora mismo no tenía ganas de nada, solo de encerrarme en el baño a llorar, pero estaban ocupados por los fumadores, a si que prefería no entrar en esa nube de humo nada saludable. Cuando llegué al patio ya estaba lleno, todos mis compañeros habían bajado con mucha más prisa las escaleras. No tenía ni hambre, a si que tire mi sandwich a la papelera, y noté una mano en mi espalda y percibí ese olor, que me estaba cambiando la vida.

- Elena, ¿a dónde ibas ayer tan deprisa?  No me dió tiempo a despedirme de ti. Joder, encima que habías venido.
- Ah, que te diste cuenta de que me había ido. Es que como estabas tan ocupado hablando con esa chica pues, me fui.
- ¿Qué estás diciendo Elena?  Eso es ridículo, es una buena amiga que no veía desde hace tiempo.
- Ya claro, una amiga ¿no? ¿Me ves cara de tonta?
- ¿Está celosa?
- Claro que no, ¿por qué iba a estarlo?
- Mira, mejor dejamos el tema eh.
- Si, mejor. Vete a hablar con esas amiguitas tuyas que nos están mirando, que se ve que te echan de menos.
- Elena ¿pero que estás diciendo?  ¿Se puede saber que narices te pasa? 
- Que no me pasa nada Rubén joder, déjame en paz.

Noté como se me humedecían los ojos y me di la vuelta. ¿Por qué me había puesto así?  Si no somos nada, podía hablar y tontear con todas las amigas que quisiera, era su vida.

Escuché mi nombre muy bajito mientras noté que me cogía la mano y mi corazón empezaba a latir a mil por hora.

- Elena.. Mirame un segundo por favor.

Al girarme vio mis ojos llenos de lágrimas y me abrazó, el sabía que era lo único que necesitaba en ese momento, que me abrazara. Suavemente me apartó de él, me secó una lágrima que caía por mi mejilla y me dio un beso en la cabeza.

 Sonó el oportuno timbre que indica el fin del recreo, sonrío y me susurró al oído:

- Prométeme que me esperas a la salida.
-Te lo prometo-respondí aún con los ojos brillantes.

Me dio un cariñoso beso, sonrío y se dirigió a las escaleras. Estaba empezando a pasar algo entre nosotros, ninguno lo podía negar.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Capítulo 9.

Salí de aquel campo de fútbol y continúe calle abajo,lamentando ser tan ingenua, pensaba que no sentia nada hacia Rubén, y no lo siento. Pero en el fondo me había hecho algunas ilusiones no sé, de todas maneras era de esperar, un chico tan popular como él, siempre está rodeado de gente, esa chica será su amiga, o más bien una 'amiguita' así va la cosa ¿no?  Al fin y al cabo para la gente como él la vida es una competición a ver con cuantas tías buenas te lías. Ojalá pudiera ser yo así, pero a mi me emociona más lo de los 'para siempre' aunque acaben rotos y te partan el corazón..Está claro que me equivoqué con él, y que es como los demás, van a lo que van y ya está. No sabía muy bien hacia donde iba, no conozco este barrio solo quería alejarme, ya había sufrido suficiente por un tiempo, simplemente haré como si no le hubiera conocido, seguiré como siempre sola.. 

Estaba yo con estos pensamientos cuando escuché mi nombre a lo lejos, pensé que era Rubén y se me iluminaron los ojos, para mi desilusión era mi profesor de filosofía que aprovechó para felicitarme por la magnífica redacción que le entregué el día anterior, le di las gracias y me excusé diciendo que iba a perder el autobús, corrí hacia la parada y volví desilusionada a casa, me volvía a sentir una mierda otra vez, como antes de que Rubén llegara a mi vida.

jueves, 3 de octubre de 2013

Capítulo 8.

Hace un día soleado, lo que es un poco raro para estas alturas del año. Me he levantado algo pronto para ser sábado, pero no podía dornir más, tengo muchas ganas de ir a Rubén, me hace bastante ilusión la verdad, ya que desde hace tiempo no tengo planes, si es un partido de fútbol, pero al menos salgo de casa y veo a la única persona a la que parece que sigo cayendole bien.
Abro el armario y no tengo ni idea de que ponerme, no creo que nadie se vaya q fijar en mi a si que escojo una sudadera azul con la bandera de reino unido, unos vaqueros claros y mis converse azules, me pondré un pañuelo al cuello para no cojer frío, si, soy rara, no me gusta llevar abrigo, me parece que no me queda ninguno demasiado bien. Además con la sudadera ya voy suficientemente abrigada para mi gusto.
Me pongo un poco de rimel en los ojos y salgo de casa. Voy con tiempo de sobra, pero mejor, cuando una depende del autobús nunca sabe si va a llegar bien. Para que negarlo, la verdad es que iba bastante contenta hacia el partido, de repente se me habían pasado todas mis penas, no sabía que tenía este chico, pero me hacía feliz.

Bajé del autobús y busqué el campo de fútbol, lo encontré rápido. Entré los jugadores ya estaban terminando su entrenamiento previo al partido, me senté en un escalón de aquella fría grada, parecía ser un partido importante, estaba bastante lleno para ser un partido de adolescentes. Me quedé observándole desde ahí arriba, levantó la vista y me sonrió, o eso supongo, porque no había demasiada gente a mi alrededor. Esa sonrisa, podía conmigo, no pude evitar que se me escapara una sonrisa. El partido fue bastante limpio, no hubo demasiadas zancadillas, ni golpes, finalmente ganó el equipo de Rubén y yo lo celebré como si llevara siguiendo la trayectoria de ese equipo toda mi vida.

El estadio se fue vaciando y yo me quedé esperando a que saliera el equipo del vestuario para darle la enorabuena a Rubén. Tan sólo quedaba una chica de mi edad un par de metros más allá, me sonaba del instituto pero como os podreis imaginar era una de esas chicas despampanantes que no se dignarian en la vida a hablar con una chica como yo.
La espera se hizo un poco larga, finalmente salió Rubén,  le dio dos besos a esta chica, creo que se llamaba Sara. No se muy bien de que hablaban, pero no paraban de sonreirse, estaban muy cerca y si, me puse celosa, no quería seguir viendo eso a si que salí de allí sin más.