martes, 23 de diciembre de 2014

Capítulo 31.

Y entonces me quedé demasiado paralizada mirando la pantalla de mi móvil como para sacar el café del microondas, como para parpadear o como para recordar que necesito respirar como recurso mínimo de vida.

Dejo a un lado el móvil, rodeo con fuerza el borde de la encimera de la cocina  y cierro los ojos por unos segundos, trago saliva lentamente y vuelvo a coger mi teléfono.

Me tiembla el pulso y es que no sé que hacer, debería llamarle, pero me da miedo, no entiendo como en apenas 20 minutos ha cambiado su estado de humor tan repentinamente, no tengo la menor idea de que es lo que pasa por su cabeza y eso me asusta.

-Elena se te va a marear el café de tanto darle vueltas.
-¿qué?.. Ah si ya.
-¿Todo bien?
-Si mamá, solo estaba distraida.-y hago una mueca como intento de sonrisa.
-Bueno, yo me voy a hacer la compra, te veo luego.

Ya había pasado casi una hora y aún no le había respondido, por lo que Rubén decidió ser él quién llamase primero. Descolgué, pero no sabía como responder, todo me parecía inapropiado a si que dejé que el empezase a hablar.

-Ey Elena, ¿estás ahí?
-Si,si perdona.
-¿Estás bien?
-Rubén llevo temblando desde que he recibido tu mensaje me puedes explicar que significa esto? ¿necesitas hablar o simplemente me vas a dejar? porque si es eso te ahorro el mal trago y...
-Eh, deja dedecir tonterías ¿vale? simplemente no he pegado ojo en toda la noche y le he estado dando vuetas a todo y no sé, me he despertado con un montón de dudas en la cabeza
-¿Dudas? Rubén, creo que me estoy perdiendo aún más.
-Nada, solo son tonterías, en serio no tienen mayor importacia. Solo necesitaba hablar contigo un poco para ver si al menos esta parte de mi vida tiene sentido.-debo reconocer que esta frase me llegó al corazón, de pronto era su única seguridad y eso estaba bien, porque confiaba en mi, pero al mismo tiempo el creía que yo era lo único que tenía.
-Claro que lo tiene y espero que nunca lo pierda.
-No creo que lo haga, voy a intentar estudiar un rato, luego hablamos cielo.
-Vale, yo debería ponerme también, te quiero.

Sin embargo su respuesta no me deja tranquila del todo, pero tengo que centrarme, tengo que ponerme a estudiar, y a estudiar en serio o no sacaré ninguno de los exámenes bien. A si que me prometo a mi misma que voy a estudiar hasta la hora de comer y después llamaré a Sara para ver si toda esta paranoia que tengo montada en la cabeza tiene sentido.