miércoles, 7 de enero de 2015

Capítulo 32.

Rubén

Soy imbécil, completamente, no se lo he dicho, no le he dicho nada de todo lo que tenía pensado decirle cuando hablase con ella. '¿Qué me voy a poner a estudiar?', menuda tontería, no creo que pueda concentrarme en todo el día, mi cabeza lleva dando vueltas demasiadas horas, pero no soy capaz de parar. No quiero hacerla daño, pero es que no está en mis manos solucionarlo ¿no? o en parte sí, no, eso sólo pasa en las películas. Además tampoco se lo iba a decir por teléfono ¿no? esto es algo que hay que hablarlo cara a cara, aunque puede que ni siquiera lo quiera hablar. Joder, me va a explotar la cabeza y apenas me acabo de levantar, bueno, no es tan raro teniendo en cuenta que no he dormido apenas.

Una parte de mi se muere por llamarla, necesito saber cómo reaccionará, pero mi parte sensata y no tan egoísta sabe que ya ha perdido demasiado tiempo de estudio por mi culpa y necesita sacar la nota más alta que pueda para poder entrar en la universidad sin problemas. Y sin darme cuenta ya estoy pensando en lo bonita que está cuando se estresa antes de un examen y le sale esa sonrisa, en ese momento que no sabe si reír o llorar, y lo que me gusta escucharla mientras me cuenta todo lo que tiene que hacer en el día, porque cuando acaba siempre dice 'pero merecerá la pena, porque conseguiré entrar' y después siempre sonríe de oreja a oreja y me da un beso en la mejilla a modo de disculpa por llevar diez minutos hablando sin parar, si es que a parte de preciosa es adorable. Mierda, en serio que tengo que dejar de pensar en ella, porque estoy seguro de que estoy a punto de perderla, y no puedo hacer nada para evitarlo. A lo mejor me vendría bien ponerme a leer los libros que tengo acumulados para el examen de literatura, si, eso haré.

Sin embargo esto tampoco me ayuda, porque yo odio leer, es ella a la que le encanta y si me he leído un par de libros últimamente ha sido solo porque la había escuchado durante horas hablar de ellos, me encanta hasta cuando habla de libros, que son probablemente la cosa que más odiaba, estoy loco ¿verdad? claro que lo estoy, si cada línea que leo me recuerda a ella. Presiento que este fin de semana se me va a hacer eterno, como veo que la lectura no me va a cundir nada decido echarme un rato y para mi sorpresa me duermo, porque cuando me despierto son las 2 de la tarde y mis padres se han ido con mi hermana y han dejado una nota de que comerán fuera, genial, porque ni siquiera tengo hambre. Miro el móvil y tengo unos 200 mensajes en el grupo de mis amigos del instituto, bueno amigos, antes los llamaba así, pero la verdad es que ya no hay apenas contacto y no es por Elena, simplemente es que ya no me interesa su forma de vida, de tía en tía y de botellón en botellón vamos.

Están hablando de quedar esta tarde y la verdad es que no me apetece quedarme aquí en casa comiéndome el coco, a si que me apunto al botellón. ¿A si me olvido de todo un rato no?