martes, 30 de septiembre de 2014

Capítulo 28.

-Uff tía, ha refrescado, el tiempo está loco últimamente.
-Si bueno, lo típico de la primavera ¿no?- dice Sara con una gran sonrisa mirando detrás de mi.
- Si quieres yo te dejo mi chaqueta..

Era él, no se por qué pero me hizo completamente feliz que Rubén estuviese aquí y no veía sólo, estaba con todos sus amigos, tenía pinta de que íbamos a pasar un buen rato. No pude evitar besarle en cuánto me giré y nuestras caras quedaron enfrentadas, y como no me suelo pintar los labios, no me acordé de que el labial manchaba.

-Ay cielo, te he dejado perdido.
- No importa tonta, así llevo tu marca.
-¿Mi marca? anda que no eres cursi ni nada.

-¿Bueno y ahora a dónde vamos?- suelta Sara a la vez que coge del brazo a uno de los amigos de Rubén.
- Vosotros no sé, pero Elena y yo nos vamos a dar una vuelta. - contesta Rubén.
- ¿Ah si?- digo yo totalmente perdida en la conversación.
- Pues claro, no te voy a hacer aguantar a estos pelmas- me dice con una sonrisa.
- Eh tío un poco de respeto hombre jajaja- suelta David, uno de los del grupo.
- Bueno, que ya os vemos el lunes eh- dice Rubén a la vez que me arrastra hacia la boca de metro de cien metros más allá.

-¿Puedo saber ya  a dónde vamos ?
- Que va, es sorpresa.
- Ay, miedo me das.
- Que te va a gustar, en serio.

Después de lo que se me hace una eternidad...

- Ele, nos bajamos en la siguiente.
- Es injusto, no me has dejado ver ni una sola vez por qué parada íbamos, eres malvado.
- Puede, pero tu me adoras igualmente.
- La verdad es que sí, para qué negarlo.

El tren se para y veo un enorme cartel en el que pone '' Ópera'' y me quedo más desconcertada aún. Me encanta esta zona, pero no tengo ni idea de que lo que tiene pensado Rubén.

Al llegar a las escaleras vemos que las eléctricas de subida están en reparación. 

- Vaya, que mala pata.- digo
- ¿Échamos una carrera a ver quien llega antes?
- Me vas a ganar segurísimo, pero porque llevo tacones eh, que si no te ganaba seguro.
- Jaja ya claro boba- y me da un beso en el pelo.- he de admitir que cuando se pone cariñoso me mata, pero simplemente sonrío, porque no quiero estropear el momento con algún comentario ñoño.
- Venga vamos, que no son tantas- me coge de la mano y subimos los cientos de escaleras, no sé si eran tantas, pero a mi me lo parecían. 

Y al salir de la boca de metro atravesamos toda la calle Requena, caminamos de la mano, como una pareja, ahora si creo que lo seamos, y me parece increíble, porque hasta hace un mes, era yo la que miraba a cada pareja que pasaba por la calle y me moría de envidia. 

Llegamos a la calle Baibén y avanzamos hacia la plaza entre la catedral de la Almudena y el Palacio Real, un violinista estaba interpretando la canción más famosa de Titanic, My heart will go on, y el cielo era un abanico de tonalidades desde el salmón al rojo intenso del atardecer. Y nos paramos allí, uno frente al otro, y todo era tan precioso y perfecto que noté como se me humedecían los ojos, y ahí entre notas de violín y a la luz del atardecer, me di cuenta de cuánto quería al chico que tenía justo en frente, me di cuenta de que después de todo había un motivo por el que nada había ido bien hasta ahora, simplemente porque me faltaba él.

 A si que puse mis manos detrás de su cuello, le bese levemente y le dije:

- Te quiero Rubén, te quiero.- y en ese momento me di cuenta de que nunca se lo había dicho tan sinceramente, y me dio miedo haberla cagado, pero él miró hacía otro lado intentando no emocionarse y me susurro:

- Yo también te quiero pequeña. 

Y de pronto éramos la mejor película nunca rodada, la mejor pareja de todo Hollywood sin salir de Madrid .Y así paseamos hasta que se nos hizo de noche, yo agarrada a su brazo y él sujetando mi mano, entre violines, envueltos en su música, como jóvenes amantes por las calles de París.




martes, 16 de septiembre de 2014

Capíulo 27.

Y poco a poco, las semanas fueron pasando y llegamos a finales de mayo, los estudiantes suelen odiar estas fechas, ya que son los exámenes finales, yo también, pero no por eso, que también, pero mi mayor problema es que el día 28 es mi cumpleaños y no, no me gusta que se acerque. Estoy a punto de cumplir 17 a si que no es lo de hacerme vieja lo que me preocupa, tampoco el aumento de responsabilidades, simplemente es que odio lo que viene a ser el día de mi cumpleaños, porque soy muy, muy vergonzosa y lo de que todo el mundo me abrace y me felicite no es lo que más me gusta, pero por si eso no fuera suficientemente malo es que a Sara le encantan los cumpleaños, y le encanta que sea mi cumpleaños, por lo que ha organizado un súper plan de cena con el resto de las chicas de clase y sin Rubén, no deja de recalcar eso porque dice que necesito desentoxicación de él o no se qué. Puede que el plan no sea tan siniestro, solo es una cena, pero la simple idea de que me canten el cumpleaños delante de gente me hace ponerme como un tomate, a si que tengo miedo, porque Sara está muy loca y cuando se junta con Paula aún más, pero bueno, yo las quiero.

Cuando llegamos al local la verdad es que me llevé una grata sorpresa, ya que estaba decorado con el estilo vintage que a mi tanto me gusta, se acercó una camarera y nos llevó a nuestra mesa, yo seguía echándole un vistazo a todas las fotos que había colgadas por las paredes, la mayoría eran de Italia, y ya que me encanta me quedé embobada observándolas y no me di cuenta de que se había acercado un camarero a la mesa.

-¿Y usted señorita?
- Eh, ¿perdón? estaba distraída
- ¿Qué va a tomar usted de beber?
- Una coca-cola

No sé ni cómo me salió la palabra coca-cola, no me podía creer que Iván trabajase justo en el restaurante al que había ido a celebrar mi cumpleaños. Cuando volvió a dejar las bebidas lo pude comprobar, era él, el chico del perrito del día que me perdí después de discutir con Rubén y él por lo visto también me había reconocido.

Cenamos tranquilamente y nos echamos unas cuántas risas durante nuestra larga sobremesa.

- Bueno chicas, ¿nos vamos ya?- dijo Sara
- Un segundo que voy al baño, que ya me han bajado las coca-colas jajaja
- Bueno, venga pero no tardes eh, te esperamos fuera.
- Que si, que no tardo nada.

Y al salir del baño , al girar la esquina para ir hacia el comedor y salir a la calle, pum, Iván.

- Uy perdona Elena, no te había visto- Estaba sorprendida de que siguiese acordándose de mi nombre, pero decidí no darle mayor importancia.
- Pues menos mal que no llevabas bandeja, porque si no hubiese pasado lo típico y me hubieses dejado perdida.
- Si, menos mal.
- Bueno Iván me alegro de verte, me voy ya que me están esperando fuera.
- Claro, a ver si nos vemos otro rato eh.
- Si claro, bueno adiós.
- Hey Elena.
-¿Qué?
- Que no tengo tu móvil a si que no sé como vamos a quedar.
- Bueno, nadie a dicho nada de quedar ¿no?- Coge una servilleta de la mesa de al lado y escribe su móvil con un boli, después sonríe y me lo da.
- Vale, pues ya lo tengo, ya te llamo un día de estos.
- Pero llámame eh, promételo.
- Jajaja, pero que listo eres eh, yo nunca prometo nada.

Y me alejé más rápido de lo normal, no le di ni opción a contestar porque a saber con qué me salía esta vez.

- Elena tía menos mal que no ibas a tardar nada eh.
- Es que había cola, ya sabes como están los baños de mujeres siempre.

martes, 9 de septiembre de 2014

Capítulo 26.

Cuando llegué a casa me dolían las mejillas de tanto sonreír, no podía creer que esto fuese real, parecía un sueño, pero por mucho que me pellizcaba el brazo no despertaba; así que supongo, que sí, era real. 

Sin embargo tenía la sensación de que no tenía los pies puestos en el suelo, de que estaba flotando en una nube y debo admitir, que como no soy la persona más positiva del mundo, me daba miedo la caída. Pero la verdad es que ahora mismo no me preocupaba tanto, no podía dejar de revivir cada momento de la tarde, el gran giro que había dado todo en apenas una pocas horas y esa noche, por primera vez en mucho tiempo, me dormí feliz, tras leer su cariñoso 'buenas noches pequeña'.

A la mañana siguiente casi apago el despertador con una sonrisa, aunque claro, despertarse a las 7:00 de la mañana sigue sin ser lo más bonito del universo, pero hoy veía todo con más optimismo. Tras mirar un poco por encima todas las redes sociales, miro las nuevas fotos en instagram sin mucho interés la verdad, y cuando le llega el turno al whatsapp veo que tengo 10 mensajes de Sara que tras varias caritas de sorpresa me dice que me va a matar por no haberla contado nada de todo lo de ayer, que la parece súper fuerte que se haya tenido que enterar por Rubén, pero que me quiere y que hoy espera que la cuente hasta el más mínimo detalle en el recreo. 

Me levanto de la cama, me desperezo y comienzo a prepararme para ir a clase, creo que es la primera vez en toda mi vida que tengo ganas de ir a clase, bueno, en realidad sólo tengo ganas de verle a él, pero con eso vale.

Cuando bajo del autobús Sara está esperándome en la parada, yo suelto una carcajada nada más verla, no me puedo creer que haya venido hasta la parada para que la ponga al día desde el primer minuto del día.

- Elena tía te voy a matar ¿cómo no me llamaste ayer? joe, que estaba hablando por wa con Rubén y de repente me dice que se ha dado cuenta de que te quiere y que te ha besado y tía yo no me lo podía creer, pero claro, alguien había decidido irse a dormir pronto- me dice mientras me echa una de sus miradas asesinas-

- Venga Sara, no te pongas así, tampoco hay tanto que contar, no sé.

- ¿Me estás vacilando no? ¿cómo fue? ¿te lo esperabas? ¿estáis juntos?

 Pero antes de darme tiempo a responder Sara empezó a hacer una ristra de preguntas una detrás de otra, y yo no podía dejar de reír. Me parecía irónica la situación, Sara, la misma chica de la que yo había sentido celos aquel día en el campo de fútbol, ahora era mi gran amiga y por si eso fuese poco, estaba tremendamente ilusionada con la idea de que Rubén y yo fuésemos la pareja del año. Aunque por el momento no fuésemos pareja claro.

Y al llegar a la puerta del instituto ahí estaba él, con su preciosa sonrisa que no pude evitar besar nada más ver.

-Eh, eh que sigo aquí- dijo Sara mientras se iba con Paula, otra chica de mi clase escaleras arriba.

Rubén me pasó su brazo por mi hombro y me susurró el buenos días princesa menos ñoño que había oído en la vida.

-No queda tan cursi cuando te lo dice el chico indicado ¿sabes?

- Bueno sigue siendo un poco cursi.

- Jajaja, la verdad es que sí, no te pega nada cielo.

-La verdad jajaja.

Y me dio otro beso antes de alejarse por el pasillo que llevaba al polideportivo, gimnasia a primera hora, pobrecillo.










viernes, 5 de septiembre de 2014

Capítulo 25.

Anduve despacio hasta que estuve a escasos centímetros de Rubén, no sabía como iba a reaccionar él, ¿pero como lo iba a saber si ni siquiera era capaz de identificar mi estado de ánimo? Estaba confundida, desde luego, no sabía que iba a hacer a partir de ahora. Como iba a afectar la conversación que habíamos tenido hace apenas una hora a nuestra relación, a nosotros. ¿A caso existía ese nosotros? no estaba segura, bueno, realmente no sabía si alguna vez había habido un nosotros o simplemente todo había sido producto de mi imaganización, quizás solo había idolatrado nuestra amistad, quizás solo éramos un par de adolescentes que se llevaban bien e itercambiaban risas. Su risa, mierda no debería pensar en eso, no ahora, no teniéndole justo en frente de mi con esa expresión indesfrifable, con los ojos fríos, oscuros, habían adquirido una tonalidad verde intenso que nunca antes había visto y sus labios fruncidos, tan inmóviles que le hacían parecer de piedra, hasta que di un paso más y sonrío.
Yo sonreí levemente y sabía que no había sido por un acto reflejo, si no porque no era capaz de resistirme a esa sonrisa, a su sonrisa. Nos quedamos callados, mirándonos, yo seguía confusa, aún más si cabe, no entendía esa reacción, no le entendía a él, no entendía nada.
Noté una gota de agua en mi cara, seguida de otra en la mano y otra en el pelo, tenía toda la pinta de que iba a descargar una de esas tormentas de verano, que en realidad son típicas de la primavera, me parecía irónico. En un par de segundos las gotas comenzaron a caer mucho más deprisa y luego con mucha mas fuerza, a si que a cada uno se nos escapó una carcajada, nuestra vida era paradójica si. Me cogió de la mano y me llevó corriendo hasta el soportal más cercano, llegamos calados la verdad, pero nos habíamos olvidado de nuestra apariencia, solo mirábamos a los ojos del otro. Pero él decidió romper ese silencio.
-Elena, creo que antes me he equivocado de frase. - dijo sin poder contener una pequeña sonrisa. Yo verdaderamente no entendía nada, le miré con cara confusa y respondí- Creo que no te entiendo Rubén- pero él no intentó explicarme nada, solo se acercó un poco más, puso un dedo bajo mi mandíbula, me atrajo con cuidado hacia el y me besó suavemente.
Durante ese beso creí haber perdido la conciencia, o estar soñando, una de dos, sin embargo no fue así, porque cuando nos separamos él y su perfecta sonrisa seguían ahí. Me paso su brazo sobre los hombros y me dio uno de sus cariñosos besos en la mejilla que tanto me gustaban.
- Vamos pequeña, te acompaño al bus, no vaya a ser que te vuelvas a perder y mandes a otro a buscarte.- y sonrió y me dió un corto beso en los labios. Esto era real, era increíble.