miércoles, 1 de julio de 2015

Capítulo 35.

Tras quedarme unos minutos mirando fijamente la pantalla de mi móvil, decido que voy a contestar a Iván, aunque no sé muy bien que decirle.

- Iván cuánto tiempo, la verdad es que he tenido días mejores ¿y tú?- Apenas dos segundos después veo que ya está escribiendo. No sé por qué pero estoy muy nerviosa, esta conversación es algo incómoda.
-Yo estupendamente, me alegro mucho de hablar contigo. Pensé que no contestarías jajaja.
-¿Cómo no voy a contestar? me ha sorprendido que te acordases de mi.
-Venga ya, no podría olvidarme de una chica como tú.- Tras leer esta respuesta ruedo los ojos, pero en realidad me esperaba algo así de él, para que negarlo. Sin embargo hoy no estoy para estas cosas así que decido dejarlo en visto e intentar dormirme antes de que vengan mis padres y me hagan su típico interrogatorio.

A  la mañana siguiente me despierta el sol que se cuela por la ventana, es sábado así que me tomo mi tiempo para tomarme mi incondicional café mañanero, al volver a mi habitación reviso el móvil y para mi sorpresa tengo whatsapps de varias conversaciones, echo una ojeada rápida. Sara me ha mandado más de 10 mensajes diciéndome que entiende mi postura, pero que le entienda a él, que ella no sabe cuál es la mejor opción y que se mantiene neutral, que la tengo ahí para lo que la necesite y que ya me llamará más tarde. Sin embargo decido no contestarla, porque no me apetece nada hablar del tema. Por el grupo de clase están pidiendo apuntes de buena mañana, y por diversos grupos han mandado fotos y chistes que ni me molesto en leer. Sigo bajando por la pantalla desesperadamente buscando un mensaje por parte de Rubén, sin embargo no encuentro nada, su última conexión es de las ocho de la tarde, más o menos justo antes de que nos encontrásemos, intento que eso no me preocupe, pero lo hace.

Reviso el calendario de exámenes y voy adelantando resúmenes y trabajos hasta la hora de comer. Mis padres se empeñan en que les acompañe a comer con unos amigos suyos, por lo que me paso toda la comida apenas sin hablar y aunque intento evitarlo, consultando constantemente la última conexión de Rubén. 

Durante la sobremesa me llega un mensaje de Iván.
-Venga, lo que dije ayer era broma mujer, una fichita sin malicia jajaja. -Sé que es una tontería, pero me hace sonreír.
-No me puedes negar que no es nada normal que tu tercer mensaje sea una fichita sin malicia jajaja.
-Vale, lo reconozco, no fue demasiado elegante por mi parte.
-Jajaja, no, para nada.
-Bueno y ¿qué haces?
-Estoy en una comida con amigos de mis padres que no conozco, muy entretenido, ya te imaginarás.
-Vaya, eso si que es un planazo eh jajaja. ¿Y eso es todo lo que vas a hacer hoy?
-Bueno, luego volveré con mis queridos apuntes de matemáticas ya sabes.
-Vas de mal en peor jajaja. Oye, luego he quedado con unos amigos para ir a tomar algo, ¿por qué no te vienes?
-Que va, yo ahí no pinto nada Iván. -respondo algo confundida.
-Venga, si seguro que esos apuntes ya te han hecho compañía esta mañana, vente anda.
-No sé Iván, no sé que pinto yo allí. -puede que esté loca, pero realmente me estoy planteando ir, cualquier cosa antes que seguir aquí muerta del asco. Aunque claro, también está el factor de que casi ni conozco a este chico.
-En serio Elena, que seguro que les caes genial, además también vienen chicas, no vas a estar indefensa jajaja.
-Bueno vale.-no puede ser verdad que acabe aceptar ir, definitivamente estoy perdiendo el norte, pero por un día no quiero pensar, no quiero tener en cuenta las consecuencias posibles, solo quiero despejarme un poco.
-Pues dime dónde estás y te recojo.

Tras unos minutos más de conversación descubro que tiene 19 años y coche propio, cada vez estoy menos convencida de que esto no ha sido una buena idea, pero tampoco quiero echarme para atrás ahora.