Rubén lo había conseguido con una sola mirada, con una sola frase, pero con eso había sido suficiente. Ni siquiera había podido darle una respuesta, pedirle perdón o simplemente decirle cuanto le necesito, debería haberlo hecho, pero no, ese nudo que se me había formado en la garganta no me dejaba expresar mi dolor. Simplemente me he marchado y aquí estoy, solo llevo unos 15 minutos, pero tengo la sensación de que han pasado horas. Rubén llenaba parte del vacío que tenía dentro y ahora, sentía que no me quedaba nada, bueno tenía a mis padres, que seguramente no se alejaban de mi porque eran lazos de sangre los que nos unían, me quieren pero no me entienden, no tengo confianza con ellos.
En momentos como estos me encantaría tener un hermano, o una hermana mayor que me diera consejos sobre chicos, pero no. En mi casa no tenía a nadie con quien desahogarme, ni en mi casa ni en ninguna parte.
Me seco los ojos y veo una chica acercarse desde el fondo de la calle, intento aparentar estar bien, esperando a alguien, pero tengo los ojos demasiado rojos como para disimular que estaba llorando. Esa chica me suena, mucho, es del instituto, de repente caigo, mierda es la novia de Dani. No me puede ver así, me recompongo como puedo, me levanto y escucho mi nombre, ¿por qué se sabe mi nombre? yo ni siquiera recuerdo el suyo.
- ¡Elena! ¿Cómo tú por aquí?
Me giré y la expresión de su cara cambió, sus ojos se volvieron más dulces, parecía una buena chica, por eso Dani estaba con ella, era mil veces mejor que yo.
-¿Elena...?
- Hola... pues ya ves... aquí.
No sé si por instinto o por fingida compasión, me abrazó y luego me miró a los ojos, como intentando descubrir que era lo que me pasaba. Fue un abrazo algo incómodo y extraño, ya que no habíamos intercambiado más de dos palabras nunca. Pero me sentía agradecida, se estaba portando conmigo mucho mejor que Rubén hace tan solo unos minutos.
- Elena... Yo tengo que irme que he quedado con Dani...Bueno, sea lo que sea, tú no le des muchas vueltas eh, que con el tiempo todo se arregla.
-Si... ya, muchas gracias de todas formas.
Y se alejó con su perfecta sonrisa. Era una calle poco transitada, estaba oscura y me sentía protegida, Sin embargo, la temperatura estaba bajando y me estaba quedando destemplada, a si que decidí volver a casa, no me petecía tener más encuentros inesperados.
Me seco los ojos y veo una chica acercarse desde el fondo de la calle, intento aparentar estar bien, esperando a alguien, pero tengo los ojos demasiado rojos como para disimular que estaba llorando. Esa chica me suena, mucho, es del instituto, de repente caigo, mierda es la novia de Dani. No me puede ver así, me recompongo como puedo, me levanto y escucho mi nombre, ¿por qué se sabe mi nombre? yo ni siquiera recuerdo el suyo.
- ¡Elena! ¿Cómo tú por aquí?
Me giré y la expresión de su cara cambió, sus ojos se volvieron más dulces, parecía una buena chica, por eso Dani estaba con ella, era mil veces mejor que yo.
-¿Elena...?
- Hola... pues ya ves... aquí.
No sé si por instinto o por fingida compasión, me abrazó y luego me miró a los ojos, como intentando descubrir que era lo que me pasaba. Fue un abrazo algo incómodo y extraño, ya que no habíamos intercambiado más de dos palabras nunca. Pero me sentía agradecida, se estaba portando conmigo mucho mejor que Rubén hace tan solo unos minutos.
- Elena... Yo tengo que irme que he quedado con Dani...Bueno, sea lo que sea, tú no le des muchas vueltas eh, que con el tiempo todo se arregla.
-Si... ya, muchas gracias de todas formas.
Y se alejó con su perfecta sonrisa. Era una calle poco transitada, estaba oscura y me sentía protegida, Sin embargo, la temperatura estaba bajando y me estaba quedando destemplada, a si que decidí volver a casa, no me petecía tener más encuentros inesperados.
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