sábado, 11 de enero de 2014

Capítulo 18.

Bajé las escaleras y abrí la puerta del portal, allí estaba él esperándome, fue verle y me dió un vuelvo el corazón. Se me acerco despacio y sonrío, pero noté en sus ojos que era fingida, que en realidad no tenía ninguna gana de sonreír, me atrajo a él y me abrazo muy fuerte. Realmente me estaba empezando a preocupar por él, no tenía la menor idea de lo que le pasaba. Avanzamos por la calle en silencio, paseábamos por el barrio sin apenas mirarnos, bueno yo le miraba, pero él tenía la mirada perdida, miraba hacia ninguna parte, estaba claro que tenía algo rondándole la cabeza y simplemente le pregunté, pensé que necesitaba desahogarse.

- Rubén, ¿se puede saber que te pasa? Y no me digas que estás bien, porque sé que no, se te nota a leguas de distancia.


-No es nada Elena, solo que estoy harto de todo. Que no puedo más.


Me paré en seco le miré fijamente a los ojos y le respondí:


-Venga Rubén, sabes que puedes confiar en mi, cuéntamelo.


- Está bien. Creo que nunca te he hablado de ella... Conocí a una chica en verano ¿vale? y en principio iba a ser un rollo de verano, como con todas. Pero me acabé pillando por ella y ella no quiere saber nada de mi, ni siquiera me habla en plan amigo. Y el otro día me dijo cosas que me destrozaron bastante y estoy hecho una mierda.


Sé que en ese momento tendría que haberle dicho algo, haberle abrazado o al menos sonreirle. Pero no, al escuchar ese 'ella', me quedé paralizada y después de que me contara todo sobre esa chica, me quedé sin palabras, un nudo en la garganta y ahora la que no podía más era yo.


Soy una chica bastante sensible a si que noté como empezaba a ver borroso, y un par de lágrimas caían por cada una de mis mejillas. Rubén seguía ahí esperando una respuesta supongo y yo estaba disimulando mi llanto, hasta que decidió sacarme mi respuesta aunque fuese con un sacacorchos.


- Elena, algo pensarás ¿no? ¿Para eso querías que te lo contase? ¿para quedarte ahí parada?


No era capaz ni de mirarle, no quería que me viese llorar a si que no levanté la cabeza del suelo. Tonta de mi, intenté hablar, pero tenía la voz quebrada y se dió cuenta de que estaba pasando algo más de lo que el llegaba a entender. A si que no sé si por los efectos del alcohol o por la emoción del momento le solté todo de un golpe.


-Rubén, que tus penas amorosas se las cuentes a otra persona. Que yo no soporto escucharte decir que quieres a otra, que me partes en dos ¿no lo ves? que me he pillado por ti hasta las trancas joder.

- Ah, pues perfecto pensaba que éramos amigos eh. Eres en la única persona en la que confío y no eres capaz de escucharme un día.


- Eres un crío, no sabes lo que es amar, si no lo entenderías perfectamente.


- ¿El qué quieres que entienda? ¿Que no me ayudes porque estas celosa? Olvídate de mi Elena, esto se ha acabado aquí.


Con una sola frase consiguió desmoronar mi mundo, en tan solo un instante sentí caer todo sobre lo que yo misma me sujetaba, aquello que me mantenía en pie durante algunas horas sin recaer y que en ocasiones conseguía hacerme sonreír. No pude evitar romper a llorar como una niña, puede que no fuera la respuesta más madura, lo sé, pero no fue algo que pude controlar, en décimas de segundo mis sentimientos salieron a flote sin ser a penas consciente. Lo que menos me importaba en ese instante era estar llorando, solo me podía concentrar en el dolor que me había provocado esa puñalada en forma de frase que había salido de su boca. Le miré con los ojos llenos de lágrimas, en los que ya no se podía ocultar mi profundo dolor, lo sé porque la expresión de su cara cambió completamente cuando levanté la vista y le miré a los ojos. No podía soportar estar ahí más a si que solamente le solté un cuídate, que apenas fue audible porque solo conseguí que saliera un hilo de voz de mi garganta, pero lo suficiente para que él lo escuchara. 


Me di la vuelta y me alejé, aunque no llegue mucho más lejos. Un par de calles más allá me apoyé contra la pared y me deje caer hasta el suelo. Se había acabado todo, el mismo lo había dicho. Era como para darme un aplauso en la cara, había perdido a la única persona que me importaba.


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