sábado, 25 de octubre de 2014

Capítulo 29.

- Gracias por acompañarme hasta aquí, pero no hacía falta, no creo que me fuese a perder.
-Yo tampoco lo creo, pero no sé, me apetecía acompañarte.
-¿Sabes que eres el mejor no?- y mientras digo esto me doy cuenta de que sus ojos están ahora algo más oscuros, cómo más tristes. A si que le cojo de la mandíbula obligándole a mirarme y le pregunto.
- Rubén ¿estás bien?
- Sí, sólo que no quiero volver a casa.
- Bueno pues si quieres nos sentamos en ese escalón un rato.- sonríe un poco, pero sé que hay un algo más.
Nos sentamos muy cerca, la verdad es que está bajando la temperatura cada vez más y mi vestido lo que viene a ser abrigar no abriga.
-¿Pasa algo en tu casa?- mira hacia otro lado, como decidiéndose entre contarlo y no, luego suspira y me lo cuenta.
- Es sólo que mis padres se pasan el día discutiendo entre ellos, y cada vez los gritos van a más y no sé, es un asco estar ahí sin poder hacer nada.- me quedo callada, sorprendida, supongo que lleva callando esto varios días y yo sin darme cuenta.
- Debe ser horrible aguantar eso todos los días. Yo la verdad es que hace mucho tiempo que no veo a mis padres discutir, más que nada porque apenas se ven y apenas les veo. Pero supongo que no puedes hacer nada ¿no?, al fin y al cabo son los únicos que pueden solucionarlo.
¿Y tu hermana no dice nada?
- Mi hermana no sale de su habitación más que para comer y cenar, y está siempre con sus cosas no sé, tampoco hablo con ella demasiado.
Y nos quedamos callados, yo porque no sé que contestar a eso y el porque no tiene nada más que añadir.
- Supongo que tengo que ir volviéndome a casa, que al final se nos ha hecho tarde.
- Si, ya me estoy empezando a quedar helada.
Me coge las manos y las envuelve entre las suyas y sopla con cuidado hasta que voy entrando en calor.
Luego me da un beso y se levanta, yo también me levanto y le abrazo.
- Gracias por la sorpresa, ha sido increíble, de verdad.
- Te lo mereces peque. Te llamo mañana ¿vale?
- Vale. - ambos sonreímos y nos vamos en sentidos opuestos cada uno a nuestras respectivas casas, y digo casas, porque ya ninguno le podemos llamar hogar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario