miércoles, 23 de diciembre de 2015

Capítulo 42.

Sin saber como los días y las semanas vuelan delante de mis ojos sin apenas darme cuenta. Por más que intento de disfrutar de cada momento, los días se consumen y de pronto me veo a último día del mes de junio con un nudo increíble en la garganta haciéndome a la idea de que hoy será la última vez que veré a Elena hasta dentro de no sé cuánto tiempo.

Una parte de mí preferiría irse así, sin más, sin añadir nada, sin estropear nada. Nunca me han gustado las despedidas y esta vez no iba a ser menos, ya que se trata de ella. Pero por otro lado quiero aprovechar cada segundo que me quede en Madrid para estar con ella, aunque eso suponga tener que soportar la amarga despedida que llevamos posponiendo tantos días.

Al final me armo de valor y consigo marcar su número.
-Cielo.
-Rubén- noto como responde con un deje de tristeza en su voz.
-¿Te apetece que demos una vuelta por el Retiro?- pregunto haciendo como que no lo he notado.
-Ay sí, hace millones que no voy.- sonrío al notar como su tono de voz cambia.
-Paso a por ti en un rato entonces.
-Aquí te espero.

Salimos en la boca de metro de Ibiza y nos dirigimos directamente hacia el conocido parque madrileño, está lleno hasta los topes como suele ser costumbre y más ahora con el buen tiempo, suenan tambores y canciones por todas partes, sin embargo entre Elena y yo hay un atípico silencio. Acaricio su mano que hoy me parece más pequeña y frágil que de costumbre, como ella. Avanzamos hasta quedar sentados frente al estanque de las barcas, está comenzando a atardecer y el paisaje es inigualable.

-Ey.- digo al tiempo que golpeo suavemente su hombro para captar su atención.

Ella sonríe y noto como se ve incapaz de pronunciar una sola palabra.  Observo cada uno de sus detalles, el tono de su pelo con el reflejo del sol, sus oscuras pupilas y esas largas pestañas que definen su mirada. Aprecio como se la humedecen los ojos y sé que intenta no romper a llorar, pero no consigue su propósito. La arropo entre mis brazos porque yo tampoco sé que decir, me rompe saber que soy yo mismo el que la causa ese dolor.

-Aún no te has ido y ya siento que me ahogo.- dice buscando mi mirada.
-Venga, no digas eso. Podemos con esto.- contesto tragando saliva porque me estoy empezando a temer lo peor.
-Creo que yo no. Nunca he sido una persona fuerte Rubén, creo que lo que me estás pidiendo me viene demasiado grande.
-¿Que quieres decir con eso?- pregunto con voz temblorosa.
-Lo siento.- susurra, se seca las lágrimas que rozan la comisura de sus labios y hace un amago de levantarse, pero la cojo de la muñeca impidiéndoselo.
-Elena, no me hagas esto por favor.
-Quizá es mejor así, puede que duela menos.- dice mirando al estanque porque sé que ella tampoco piensa eso.
-Elena, mírame joder. Esto no nos puede estar pasando.
-¿Duele demasiado como para no ser real no?- y esta vez si se pone de pie esperando que yo haga lo mismo.- De verdad que espero que te vaya genial mi vida.- me da un corto beso y se aleja, por más que grito su nombre no consigo que vuelva a girarse y por alguna razón mis piernas se quedan bloqueadas como si hubiesen olvidado como correr.

Siento como la rabia me invade el cuerpo, llevo mis manos a la cabeza repitiéndome que esto no puede estar pasando. Mi estado de ánimo es una montaña rusa, y en pocos segundos paso por todos y cada uno de ellos, rabia, ira hasta que llego a sentir ese dolor punzante en el pecho del que Elena hablaba y me topo con la cruda realidad y ahora soy yo el que no puede evitar que comiencen a caer por mi rostro pequeñas lágrimas. Me siento encerrado, atrapado y echo a andar hacia la salida más cercana sin embargo esto no hace que mi estado mejore, llamo a Elena repetidas veces pero solo obtengo por respuesta su adorable voz en el contestador. Cuando creo que me voy a volver loco decido que lo mejor será volver a casa y terminar de envolver los trastos que he ido acumulando en mi corta vida, no sin antes volver a intentar hablar con Elena obteniendo la misma respuesta.



No hay comentarios:

Publicar un comentario