jueves, 17 de octubre de 2013

Capítulo 11.

Cuando sonó el timbre de la última clase fuí como una bala hacia la salida, quería volver a ver a Rubén, quería volver a sentir que todo iba bien.
Me quedé un par de metros más allá de la puerta, mirando el móvil, haciendo tiempo. Sentí unos brazos que me abrazaban por detrás y escuché que me susurraba mi nombre al oído, me giré y nos quedamos mirándonos a los ojos, ajenos a todo, sin que importara nada más. Nunca había observado esos ojos verdes tan de cerca, eran preciosos, en la vida había visto algo igual, no podía dejar de sonreír, creo que ninguno de los dos sabía muy bien que estaba pasando, pero no importaba.

Rubén empezó a hablarme, muy bajito, como si fuera lo más sincero que había dicho nunca.
+ Elena, lo creas o no desde ese día en el que hablamos por primera vez has cambiado y la manera de ver las cosas. Con una sola mirada me has comprendido perfectamente, mucho mejor que un amigo de toda la vida. Gracias, por cambiarlo todo.

Antes de que pudiera articular palabra me abrazó, bien fuerte, como si no quisiera despegarse de mi nunca. Me hizo sentir inmensamente feliz, pero notaba que él no estaba tan bien, había algo que en este momento le hacía daño a si que me aparté un poco, le volví a mirar a los ojos y susurré:

- Rubén, puede que no hablemos desde hace mucho tiempo, pero te conozco, conozco esos ojos y sé que no estás bien. Sea lo que sea recuerda que a mi no me vas a perder ¿de acuerdo?

Le di un beso en la mejilla, sonreí y me fui hacia la parada del autobús con la cabeza llena de preguntas.

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