Anduve despacio hasta que estuve a escasos centímetros de Rubén, no sabía como iba a reaccionar él, ¿pero como lo iba a saber si ni siquiera era capaz de identificar mi estado de ánimo? Estaba confundida, desde luego, no sabía que iba a hacer a partir de ahora. Como iba a afectar la conversación que habíamos tenido hace apenas una hora a nuestra relación, a nosotros. ¿A caso existía ese nosotros? no estaba segura, bueno, realmente no sabía si alguna vez había habido un nosotros o simplemente todo había sido producto de mi imaganización, quizás solo había idolatrado nuestra amistad, quizás solo éramos un par de adolescentes que se llevaban bien e itercambiaban risas. Su risa, mierda no debería pensar en eso, no ahora, no teniéndole justo en frente de mi con esa expresión indesfrifable, con los ojos fríos, oscuros, habían adquirido una tonalidad verde intenso que nunca antes había visto y sus labios fruncidos, tan inmóviles que le hacían parecer de piedra, hasta que di un paso más y sonrío.
Yo sonreí levemente y sabía que no había sido por un acto reflejo, si no porque no era capaz de resistirme a esa sonrisa, a su sonrisa. Nos quedamos callados, mirándonos, yo seguía confusa, aún más si cabe, no entendía esa reacción, no le entendía a él, no entendía nada.
Noté una gota de agua en mi cara, seguida de otra en la mano y otra en el pelo, tenía toda la pinta de que iba a descargar una de esas tormentas de verano, que en realidad son típicas de la primavera, me parecía irónico. En un par de segundos las gotas comenzaron a caer mucho más deprisa y luego con mucha mas fuerza, a si que a cada uno se nos escapó una carcajada, nuestra vida era paradójica si. Me cogió de la mano y me llevó corriendo hasta el soportal más cercano, llegamos calados la verdad, pero nos habíamos olvidado de nuestra apariencia, solo mirábamos a los ojos del otro. Pero él decidió romper ese silencio.
-Elena, creo que antes me he equivocado de frase. - dijo sin poder contener una pequeña sonrisa. Yo verdaderamente no entendía nada, le miré con cara confusa y respondí- Creo que no te entiendo Rubén- pero él no intentó explicarme nada, solo se acercó un poco más, puso un dedo bajo mi mandíbula, me atrajo con cuidado hacia el y me besó suavemente.
Durante ese beso creí haber perdido la conciencia, o estar soñando, una de dos, sin embargo no fue así, porque cuando nos separamos él y su perfecta sonrisa seguían ahí. Me paso su brazo sobre los hombros y me dio uno de sus cariñosos besos en la mejilla que tanto me gustaban.
- Vamos pequeña, te acompaño al bus, no vaya a ser que te vuelvas a perder y mandes a otro a buscarte.- y sonrió y me dió un corto beso en los labios. Esto era real, era increíble.
Me ha encantado el giro que le has dado a la historia, me tienes enganchada jajajaja espero el próximo capitulo.
ResponderEliminarMuchísimas gracias, un besoo.
ResponderEliminartu novela es geniaaal :) espero que pronto subas el siguiete capitulo
ResponderEliminarMuchaas graciaas cieelo :3 a partir de ahora intentaré que haya capítulo nuevo cada martes.
Eliminar