-¿Te parece bien si nos quedamos hablando un rato? creo que de momento no nos han echado de menos.- me pregunta Bruno al tiempo que esboza una sonrisa.
-Claro.-digo. Cualquier cosa antes que volver a esa mesa, dónde no pinto nada y la situación me resulta muy agobiante.
-Bueno y cuéntame, ¿de qué conoces a Iván?- pregunta él.
No puedo evitar una pequeña sonrisa al recordar la tarde en la que le conocí, pero a la vez el recuerdo se torna en una especie de puñalada en mi pecho, a sí que me doy ligeramente la vuelta porque no quiero que vea como mis ojos se vuelven a nublar. Las imágenes de aquella tarde se suceden en mi cabeza, como intentaba llegar a mi casa sola y me perdí por el barrio de mi instituto, cómo coincidí con Iván mientras paseaba a su perro, y tuve que llamar a Rubén después de haber discutido. Recuerdo como en cuanto llegó comenzó a llover y tuvimos que correr como críos a refugiarnos de la lluvia y ya entre lágrimas recuerdo nuestro primer beso, y el comienzo lo que hasta ahora ha sido lo más bonito que he tenido nunca.
Bruno me toca el hombro y me hace girarme hacia él..-Perdona, ¿he dicho algo que te haya..?- pero detiene su pregunta al ver mis ojos llorosos de nuevo.
-No...no es culpa tuya...es que me han venido ciertos recuerdos y..-intento pronunciar toda la frase seguida pero mi voz se entrecorta cada palabra y media.
-Creo que te vendría bien algo de aire fresco, hay un parque justo detrás, si te parece bien buscamos un banco y me cuentas.
Hago un leve asentimiento con la cabeza y le sigo a través de la calle. Por el camino no mediamos palabra, yo intento recuperarme de tanta llorina y él me observa cuidadosamente, después de todo, no nos conocemos de nada.
-Creo que aquí estaremos bien- me dice al tiempo que toma asiento en un viejo banco de madera situado junto a un bonito estanque.
-Bien...-susurro al tiempo que sonrío irónicamente, ya que en este instante la idea de estar bien me parece del todo utópica.
-Perdona por la pregunta de antes, en serio, yo quería cambiarte de tema no había pensado que Iván podía tener nada que ver.
-No, es que en realidad no tiene nada que ver.-Concluyo algo más calmada.- Le conocí un día que andaba perdida por el barrio de mi instituto, él estaba paseando a su perro y este vino hacia mi, así que hablamos un poco. Y otro día por casualidad fui a cenar con unas amigas al restaurante en el que trabaja y ya nos dimos el número.-Tras decir esto último guardo silencio, ya que después de cenar Rubén vino a darme su sorpresa de cumpleaños, y recuerdo el paseo por Ópera, las risas y la infinidad de besos que nos dimos aquella tarde,suspiro con la mirada perdida hacia el estanque,. intentando impedir derrumbarme otra vez.
-¿Entonces por qué se han oscurecido tus ojos de esa manera cuándo te lo he preguntado?
-Porque a cada vez que he coincidido con Iván le sigue un recuerdo bonito con Rubén,..mi novio, bueno...hasta ayer lo era.
-Bueno, hoy has visto a Iván, quizás en unas horas todo se arregla ¿no?
-No...-le sonrío, levemente.-creo que por desgracia no funciona así, solo es pura coincidencia.
-Venga, se nota que le quieres, con que el te quiera la mitad ya debéis de ser inseparables.
-Lo éramos creéme, hasta ayer lo éramos.
-¿Puedo preguntarte que es tan grave como para que dos personas que se quieren tanto lo hayan dejado?
-Pues...Rubén se muda a Galicia porque trasladan a su padre en el trabajo.-digo, y al tiempo que pronuncio estas palabras, alejarme de Rubén por esa simple razón me parece absurdo.
-¿Eso es todo?
-Sí, ay ahora me siento ridícula. Sigo sin saber si he hecho bien, el lo sabía hace meses y hasta ayer no me lo dijo, ¿cómo ha podido callárselo tanto tiempo?
-Quizás no sabía como decírtelo.
-¿Te puedes creer que eso no se me había pasado por la cabeza?
-A veces es necesario ver las cosas con perspectiva.-dice mientras se encoje de hombros.
-Pero, aún así, no sabe cuánto tiempo va a estar lejos, y las relaciones a distancia son imposibles.
-Yo no lo veo así para nada.
-¿Ah no?
-Pues no, yo creo que dos personas que se quieren siempre encontrarán la manera de estar juntas.
La última frase de Bruno me hace replantearme mi decisión y ya no estoy nada segura de que la decisión que he tomado sea la correcta. ¿Seríamos Rubén y yo capaces de querernos por encima de los kilómetros que nos fueran a separar?
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