Cierro la puerta con una sonrisa inmensa en la cara, rememorando en mi cabeza cada detalle de las últimas horas que he pasado a su lado. Y me quedo ahí parada hasta que mi madre me sorprende.
-Así que es él eh.
-¿A...a qué te refieres mamá?- pregunto nerviosa.
-Pues a qué va ser, ¿te crees que no me he dado cuenta de cómo te brillan los ojos desde hace unos meses?
De pronto me quedo callada, no me imaginaba para nada que mi madre pudiese conocerme hasta tal punto, de hecho siempre la había tenido como una desconocida, pero por lo visto sabe mucho más de mí que yo misma.
-¿Brillo en lo ojos?- pregunto con una sonrisa en los labios rindiéndome ante lo evidente.
-Sí, cariño, después de lo de Dani estabas tan triste...
-Mamá...-la interrumpo evitando rememorar tan amargos momentos.
-Elena, solo quiero decirte que me alegro, de verdad. Noté que algo en tu vida había cambiado y sólo me ha hecho falta ver con que ojitos le mirabas para darme cuenta.
-Ay Mamá deja de decir esas cosas que voy a acabar roja como un tomate.
-Te mereces ser feliz pequeña, ya has sufrido suficiente.- susurra mi madre mientras me abraza como hace siglos que no lo hacía, y la sonrío como cuando apenas tenía tres años y me parecía la más maravillosa del mundo. Y por primera vez en mucho tiempo, me doy cuenta de que esa mujer que tanto admiraba sigue ahí, de que tal vez yo había construido una barrera invisible entre las dos que nos había hecho distanciarnos.
-Bueno, creo que voy a ponerme a organizar apuntes y eso, porque tengo los finales a la vuelta de la esquina.- me excuso apartándome un poco de ella.
-Claro. Por cierto Elena, es una pena que Rubén se haya quedado tan poco, invítale a comer algún día ¿vale?
-Sí, se lo diré. -respondo y sonrío una última vez antes de dirigirme a mi dormitorio de nuevo.
En ese momento recuerdo que tengo que agradecerle todo esto a una sola persona, así que le escribo un pequeño whatsapp a Bruno.
-Sé que nos conocimos hace menos de 24 horas, pero tu consejo me hizo cambiar completamente de opinión y sí, sigo teniendo miedo de lo que pase en un futuro, pero hoy por hoy soy feliz, y en parte es gracias a ti.
Después comienzo a ordenar el desastre en el que se ha convertido mi habitación tras nuestra batalla de cosquillas y almohadas, y sin duda, es el desastre más bonito que he visto nunca. Siento la necesidad de fotografiar este pequeño momento y lo capturo con la cámara de mi teléfono, después se la envío a Rubén con un pie de página salido de lo más profundo de mi corazón.
-Imagen
Por favor, no dejes de dejar huella en mi vida.
-Estaría loco si lo hiciera, sería un pobre caminante sin rumbo alguno.
Tras leer su mensaje suspiro, sintiéndome segura, al menos por el momento de que todo está bien, decido dejar de pensar en el futuro, dejar de pensar en que pasará cuando el se vaya, que será de nosotros si nos separamos o decidimos seguir juntos pero los caminos de nuestras vidas se separan cada día más. Por primera vez en toda mi vida me obligo a disfrutar del presente, a valorar lo que tengo sin necesidad de que se vaya, porque nunca antes había querido a nadie como le quiero a él ahora y probablemente no querré así a nadie más. Quiero creer que somos dos piezas de un mismo puzzle, que encajamos a la perfección pero tenemos que estar preparadas para cuando nos separen, manteniendo la esperanza de que alguien decida volver a construirlo y quedemos juntos de nuevo.
El día se consume entre apuntes y libros, cuando a última hora de la tarde decido que es hora de tomarse un descanso Bruno responde a mi mensaje.
-No tienes nada que agradecerme, no sabes lo que me alegro de que lo hayáis arreglado. Y no te lo vas a creer, pero ayer cuando te fuiste conocí a la chica más increíble que he visto nunca.
-¿De veras?
-Sí, aún no me creo ni que hablásemos.
-¿Pero qué te llamo la atención?¿Su físico?
-No, para nada. Estaba pintando el parque en su cuaderno, y me quedé como un tonto mirando sus ojos ilusionados, los cortos trazos que daba su mano, incluso cada mechón que era movido por el suave viento que soplaba. Nunca antes me había quedado ensimismado con una chica, pero ella es tan especial.
-Vaya, pues sí que te ha calado.
-Hasta los huesos.
-¿Entonces sabes su nombre?
-Loreto, hasta su nombre me tiene ensimismado.
-Me sé de uno que se va a terminar enamorando.
-No sé, yo no soy de eso.
-Ninguno lo somos, hasta que la persona indicada llega.
-Eso me suena parecido a lo que te dije ayer.
-Sí, me lo dijo un chico que se ha convertido en un buen amigo.
-Fíjate que casualidad que yo ayer se lo comentaba a una buena amiga.
-Sí que casualidad.- sonrío
-Te tengo que dejar, me voy a cenar.
-¡Que aproveche! y gracias otra vez.
-Gracias a ti.
Me parece increíble como una persona en horas puede demostrarte mucho más de lo que la mayoría hace en años, sin duda Bruno ya se había ganado un lugar muy especial en mi vida, lo que aún no sabía es que se iba a convertir en mi mayor apoyo cuando llegasen los días de lluvia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario