viernes, 18 de marzo de 2016

Capítulo 45.

He perdido la cuenta de los días que llevo sin Rubén, pero aún no he conseguido que duela menos.

He comenzado a salir a correr a diario, consigue distraerme por un tiempo, me pierdo entre las canciones que suenan en mis oídos y el desgaste físico consigue que por la noche pueda conciliar el sueño. Llego exhausta a mi portal y nada más llegar a casa me doy una buena ducha, consulto el móvil al tiempo que preparo algo para cenar y en algo más de una hora me voy a la cama porque me siento agotada.


Estoy empezando a desconfiar en lo de que es cuestión de tiempo, no veo cuantos días van a ser necesarios para quitármela de la cabeza.

Unos chicos que conocí en la playa me han invitado a una especie de fiesta, la típica hoguera de verano y todo eso. Al principio no tenía muchas ganas, pero me he convencido a mí mismo de que tengo que integrarme y quizás me sirve para pensar un poco menos en Elena.

Sin embargo no es así, y cuando tengo la cantidad de alcohol suficiente en mis venas como para atreverme a hacerlo, me veo marcando su número, desesperado por oír su voz. Juro que se me derrite el corazón cuando escucho su dulce voz adormilada al otro lado de la línea, me maldigo por no haberme dado cuenta de que eran ya las dos de la mañana, pero no estoy dispuesto a desaprovechar esta oportunidad de hablar con ella.

-Rubén...-dice desconcertada.
-Pequeña- contesto con una sonrisa dibujada en los labios.
-¿Es...Estás bien? quiero decir, es tarde.
-No. Te echo de menos.-digo sin procesar apenas las palabras.
-Rubén ya sabíamos que esto iba a ser difícil pero...
-No, creo que no lo entiendes.-la interrumpo.
-Claro que te entiendo, es sólo que, no lo puedes hacer más difícil aún, no es justo.
-Por supuesto que no lo haces, me haces falta como nunca nadie antes, no te puedo sacar de mi cabeza joder, nunca pensé que me dolerías así.-susurro esto último al tiempo que me doy cuenta de que Elena está empezando a sollozar al otro lado del teléfono.- Tienes razón, no debería haberte llamado, es solo que no aguantaba más sin saber de ti.
-No te preocupes, es solo que oirte de nuevo hace que me arrepienta de mi decisión.
-¿Qué quieres decir con eso?-pregunto hallando un atisbo de esperanza. Pero tras hacerlo mis nuevos conocidos vienen a por mí llamándome soso y pidiendo que me una a ellos, y yo tan desconcertado como estoy, para cuando quiero volver a prestar atención a mi móvil está comunicando. Tras tres intentos más por volver a hablar con ella decido rendirme y pillar otra cerveza.

Pensaba que hablar con Elena me iba a aliviar, y en el momento de la llamada lo ha hecho, pero escucharla llorar solo ha hecho todo más real, más doloroso. En un momento de la noche me encuentro buscando a Elena en otros labios, cosa que tampoco funciona y varios minutos después me siento tan vacío que decido que lo mejor será irme a casa, aunque hoy la cama se me antoje más grande y espaciosa que nunca.



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